El fin de un sueño

Las mentes más prácticas dicen que los sueños son una consecuencia del trabajo de nuestro cerebro archivando y reorganizando nuestros recuerdos. Hay quien ve reflejos de nuestro subconsciente y trata de diseccionarlos y dar una explicación a cada imagen, a cada diente roto, a cada salto imposible. También las hay que los considera como premoniciones, como ventanas al futuro. Y están quienes tratan de controlarlos, de dirigirlos.

Pero lo que nadie sabe es que, en realidad, vivimos dos vidas completas: una por el día y otra por la noche. Cada vida es el sueño de la otra y, cuando se acaba el sueño, en ese periodo en el que no sabemos realmente si estamos dormidas o despiertos, cuando aún podemos recordar qué hemos soñado, podemos decidir en cuál de las dos vidas nos queremos quedar.

¿Y tú? ¿Sabes cuál de tus dos vidas estás viviendo? ¿Qué decides al final de un sueño?


Actualización 18:45 Inclusión de un texto generado por IA para comparar

Texto generado por GPT-3

He visto en un tuit de @adsuara que hay una web, Story Machines, que genera historias automáticamente usando IA, GPT-3 en concreto. Así que le he pasado el título y las primeras líneas del relato de esta mañana y esto es lo que ha generado.

Mis sensaciones: correcto y coherente, pero le falta algo. ¿Y a tí? ¿qué te parece?

«Las mentes más prácticas dicen que los sueños son una consecuencia del trabajo de nuestro cerebro archivando y reorganizando nuestros recuerdos. Hay quienes ven reflejos de nuestro subconsciente e intentan diseccionarlos y dar una explicación a cada imagen, cada diente roto, cada salto imposible. Y luego están los que dicen que los sueños son una puerta a otro mundo, una realidad diferente donde todo es posible y lo imposible se hace realidad. Sea cual sea la explicación, los sueños forman parte de nuestra vida y conforman lo que somos.

Una vez tuve un sueño tan vívido, tan real, que me pareció que estaba ocurriendo en el presente. En mi sueño, estaba de pie en un acantilado con vistas a un hermoso valle. El sol se ponía y el cielo ardía con los colores más hermosos. Podía ver un río que serpenteaba por el valle y, a lo lejos, una ciudad. La ciudad era muy luminosa y estaba llena de vida. No se parecía a nada que hubiera visto antes.

Estaba a punto de darme la vuelta cuando vi una figura caminando hacia mí. La figura estaba envuelta en un manto y no podía ver su rostro. Se detuvo frente a mí y se quedó allí. Pude sentir sus ojos sobre mí y sentí que estaba mirando mi alma.

La figura extendió la mano y me tocó la mejilla. Sentí un calor que emanaba de su mano y sentí que mi cuerpo se relajaba. Entonces, la figura habló con una voz suave y gentil.

«No tengas miedo»»

NOTA: para generarlo, he traducido mi parte a inglés y he vuelto a traducir lo que ha generado a español (bueno, yo no, google)

Puertas infinitas

door, puerta, decisión

Cuando hicimos el descubrimiento nos quedamos asombrados. Lo habíamos tenido ahi delante, todos estos años, todos estos siglos, y nadie lo había visto. Pero ahora que lo sabemos, hemos construido la primera máquina que puede aprovecharlo.

Durante el siglo XX descubrimos el fenómeno: el efecto de la medida, de la observación, en el universo de lo diminuto. La física cuántica nos enseñó que si tratas de observarlo se comporta como un objeto normal y se pierde la superposición de estados. Y en nuestro afán de saber cómo es el universo lo hemos observado todo, lo hemos desentrelazado todo.

Hasta ese día que alguien vio sin ver y nos dimos cuenta de que siempre habían estado ahí: cada estrella con su puerta. 100.000 millones de estrellas en nuestra galaxia, 10 sextillones en el universo, que ahora podemos abrir y cerrar para viajar a cualquiera de ellas. Si cada persona que ha existido en toda la historia de la humanidad hubiera viajado a una estrella, apenas hubiéramos explorado la Vía Láctea ¿son o no son infinitas puertas?

Lluvia de Perseidas

Era la tradición del mes de agosto: salir de la ciudad a un sitio en el que las luces no impidieran ver el cielo (cada año era más difícil) con algo para comer y beber, buscar la constelación de Perseo y tumbarnos en el césped.

Pero este año era distinto. Perseo nos dejaba un castigo, quizá una venganza de los dioses por haber decapitado a Medusa. La leyenda dice que surgía una serpiente de cada gota de sangre que caía al suelo de su cabeza cercenada. Esta vez, cada estrella fugaz no se apagaría en el cielo, sino que golpearía la superficie sin piedad, arrasando ciudades enteras. Todos los intentos por desviar a Medusa y su cabellera han sido en vano. Son demasiados. Son demasiado grandes. Es posible que el planeta sobreviva al impacto (tenemos una probabilidad del 60%, dicen los medios), pero la raza humana no.

Así que, con vuestro permiso, voy a tumbarme y disfrutar de esta lluvia de estrellas. De la última. Maldito seas, Perseo, ¿por qué tuviste que hacerlo?

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