Overflow

El proceso de descarga había concluido. La cúpula contenía una copia de mi cerebro: todos mis conocimientos, mis recuerdos, mi esencia estaba allí almacenada. Solo quedaba reentrenar la red neural de mi nuevo cerebro biónico que iba a acompañarme los próximos 500 años. No era la inmortalidad, pero se acercaba lo suficiente.

Nadie podía esperar lo que ocurrió después. En la fase de entrenamiento, la coma de un número decimal se salió al producirse un desbordamiento en la función de activación de una neurona y se coló por el resquicio entre una de las capas de convolución y la de pooling. Por lo visto, correspondía a uno de los recuerdos del accidente de mi hija. Maldita inmortalidad.

Al principio era como esas motas de polvo que te hacían llorar un ojo. Algo que producía un roce minúsculo. Nadie se dio cuenta de que al pasar mis recuerdos por esa red quedaban marcados por una raya minúscula. Empezó siendo solo una ligera molestia, pero acabó por producir una herida y los arañazos fueron claramente visibles. Todas mis acciones quedaron marcadas por esa coma maldita y así continuará hasta el fin de mis días.


Entrada creada para colaborar con @divagacionistas para el tema de mayo #relatosResquicios.

Una respuesta a «Overflow»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *