Aprendiz silencioso

Observas. Al principio es lo único que te deja hacer. Llevar las herramientas, las pesadas, las poco importantes, las que se pueden reemplazar fácilmente. Poco a poco has ido aprendiendo para qué sirve cada una. Un simple gesto y sabes qué tienes que pasarle.

Trabaja en silencio, con precisión, como si lo llevara haciendo toda la vida. Realmente, lo lleva haciendo toda la vida. Empezó como tú, siendo un aprendiz, y ahora es el maestro. Como otros maestros, tiene sus propios secretos que se llevará a la tumba con él. Pero antes te los habrá enseñado y te convertirás en maestro. Ese es el pacto. Pero a cambio no puedes revelar sus secretos, nunca podrás contar a nadie lo que sabes… ni ninguna otra cosa, porque el precio que tienes que pagar es tu lengua. Como lo pagó tu maestro antes que tú. Un aprendiz silencioso de un maestro mudo.

Acorde

Abrió la caja y ahí estaban: ocho esferas de diferentes colores y tamaños, perfectamente ordenadas, perfectamente perfectas. Su legado. Y hoy por fin ibas a poder mostrar tu contribución a que esa parte del Universo estuviera un poco más ordenada.

Apenas dentro de unos instantes lo harás como te enseñó. Es cuestión de escala, de proporción, de armonía. Elegiste hace mucho tiempo a tu candidata. La viste casi nacer. Después de un periodo de rebeldía, de estallidos de ira inesperados, de roces con sus compañeras, al final le alcanzó la serenidad de la madurez y tomó su propio camino, bien marcado. Tiene un halo con el material suficiente para tus propósitos.

Tomas la esfera principal, la que marcará todo el sistema, la colocas a cierta distancia y le das un pequeño empujón para que empiece a girar alrededor. Poco a poco el material empieza a aproximarse a esa esfera, la hace crecer y a la vez vacía parte del material en un anillo alrededor.

El resto es cuestión de proporciones. La regla es sencilla: \(\frac{(2^2 + 3 * 2^n)}{10}\) La primera ha marcado dónde colocar el resto de esferas. Ahora solo hay que seguir. n = 2 da como resultado 1,6: es la distancia a la que debes colocar la segunda esfera: a 1,6 veces la distancia de la primera. La tercera es muy pequeña, calculas y la colocas a 2,8 veces la distancia de la primera esfera. La cuarta es la mayor y está demasiado cerca para su tamaño (5,2 veces). Pero ya no hay vuelta atrás. En los primeros giros ya notas una anomalía; no hay remedio. Afortunadamente, el resto están ya muy alejadas: 10, 19,6 veces… Pero la tercera… sigue teniendo problemas, no consigue atraer el material suficiente, que queda diseminado.

Ahora hay que seguir hacia dentro. Con cuidado, porque apenas hay espacio. Si n = 0 la siguiente esfera está a 0,7 veces la distancia de la primera, pero la última está solo a 0,4; demasiado poco. Cuando gira ya ves que no se comporta como esperabas, hay ligeras perturbaciones, pero al menos es estable.

Ya has terminado. Observas tu obra y te gusta lo que ves. Las esferas giran de forma elegante. De vez en cuando algunas resuenan y el resultado es un acorde armónico que se extiende por la galaxia. La música de las esferas.


La Ley de Titus-Bode es una hipótesis que data del siglo XVII según la cual la distancia de los planetas al Sol sigue una sucesión matemática. Esta misma proporción se ha encontrado en los sistemas de satélites de los gigantes gaseosos y también en otros sistemas planetarios.

Podcast sobre el mar

Hola a todas y a todos. Hoy es nuestra última emisión. Sabíamos que este día tarde o temprano iba a llegar, el día de la despedida. Ha sido un placer compartir estos momentos con la comunidad que se ha ido creando alrededor del podcast. Como os prometí, seguiría emitiendo hasta que el proceso se completara y creo que ha llegado el momento.

Desde que se terminó la presa del Estrecho, se ha ido ganando terreno al Mar Mediterráneo. Los grandes ríos europeos y el Nilo se han convertido en afluentes de los nuevos ríos que han surgido en las cuencas ganadas al mar. Los terrenos de cultivo ahora podrán alimentar mejor a la población de 25.000 millones de nuestro planeta. Solo queda una pequeña laguna entre lo que fueron Italia y Grecia, que servirá de recordatorio a toda la humanidad de lo que fue la cuna de la civilización occidental. Como homenaje, el «meridiano 0» de referencia pasará a ser el actual meridiano 18. Por un tiempo convivirán los sistemas de referencia del Meridiano de Greenwich con el Meridiano Mediterráneo.

No hemos sido capaces de salvarlo. Espero que las otras grandes culturas, con sus territorios y su herencia, tengan más suerte con sus soluciones. Esto es todo, hoy no me siento con ánimo para continuar. Buenas noches, y hasta siempre.


A los pocos días de escribir este microrelato, se me ocurrió buscar información sobre si esto sería posible y encontré que, en 1928, se propuso la creación de una presa en el Estrecho de Gibraltar para la generación de electricidad. Fue el proyecto Atlantropa, del arquitecto alemán Herman Sörgel.