Un último vuelo

Mañana seré mayor de edad. Es un día importante, marca el paso a la edad adulta, a ser miembro de pleno derecho en el pueblo. Dentro de unos meses me asignarán nuevas responsabilidades dependiendo de mis facultades. Nadie sabe todavía cuáles serán, porque dependen de mi evolución estos meses. Mi cuerpo va sufrir cambios importantes, cambios físicos, que van a determinar cómo me desenvolveré en nuestra colonia.

Hay personas que apenas soportan la luz del día. Se despiertan con el ocaso o directamente hacen toda su vida bajo tierra, en los túneles que taladran las colinas al sur. Son muy bajitos y tienen ojos como los gatos. Solo espero que no me salgan agallas, porque no me gustaría vivir dentro del pantano. Han construido una ciudad impresionante en el fondo, y no me faltaría la comida, pero hace frío. Claro, que con la sangre a 15 grados no me iba a enterar.

Bueno, no quiero preocuparme ahora. Mañana me encerraré en la crisálida, pero hoy voy a aprovechar mi último vuelo. Porque eso es seguro: perderé mis alas de niño y no podré volver a la ciudad de las nubes. ¡Ay!, si pudiera ser como vosotras.

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