Fuente perdida

−Hola, disculpa que te pregunte, ¿no habrás visto por casualidad…? Claro, perdona, no pasa nada.

−Oiga señor, estoy buscando… sí, sí, eso mismo. Ah, vale, gracias, disculpe

−¿Lleváis mucho tiempo aquí, chicos? Ya… es que pasé esta mañana y creo que quizá… no sé si por aquí… ¡ah! Gracias de todas formas

−Buenas tardes. No sé si alguien se ha encontrado una cosa en la calle. A lo mejor se la ha dejado a usted, Ah, que ha entrado a trabajar hace un rato. ¿Que puedo mirar en esa caja? No creo, pero… No, me lo imaginaba. No está. Gracias.

No hay nada que hacer, creo que definitivamente la he perdido. Estoy segura de que la tenía por la mañana cuando me he levantado. Pero cuando he ido a usarla esta tarde ya no estaba. He mirado por todos lados, he deshecho mis pasos de la mañana en vano. ¿Qué voy a hacer ahora? Sin ella no soy nada. He perdido la fuente de mi inspiración.

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